domingo, 13 de mayo de 2007

Sí, sí quiero



“...Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma. [...]
PEDRO SALINAS

¡SÍ, SÍ QUIERO!
Darle alas a la vida.
Divorciar
el pasado
del presente,
ahora mucho más alto.

Resguardaré mis tesoros,
caracolas fieles al destino.
Vaciaré los venenos
servidos en copa de cristal.
Ocultaré a las sombras mi alegría.
Daré a la luz su poder.
Besaré la primavera en Enero,
y con sus primeros destellos,
alzaré mis brazos,
abrazos sin fin.

Desnudaré mi piel,
yo misma.
Pisaré brillos de arena.
Dejaré a la espuma lamer los pies.
Bañaré mi cuerpo en la mar,
la mar,
mi mar,
vida siempre.
Y le diré:
¡Sí, sí quiero!
© Anaís

El hijo puta

Estaba sentado el otro día delante de mi ordenador cuando me acordé que tenía que llamar por teléfono a un compañero. Descolgué el auricular y marqué el número de memoria.
Me contestó un tipo con muy mal humor diciendo:

- ¿Qué quiere?

- Soy Ignacio Martínez, ¿podría hablar con Roberto Espárrago? dije amablemente.

- Te has equivocado, gilipollas, me respondió y acto seguido colgó.

No daba crédito a lo que me estaba ocurriendo. Cogí mi agenda para buscar el número de mi compañero y comprobé que,
efectivamente, me había equivocado. Pero como aún recordaba el número "erróneo" que había marcado anteriormente, decidí volver a llamar a aquel tipo y cuando me cogió el teléfono no esperé a que contestase y le dije:

- Eres un hijoputa, y colgué rápidamente.

Inmediatamente apunte aquel número en mi agenda junto a la palabra "hijoputa".
Cada dos o tres semanas, cada vez que estaba cabreado (porque me llegaba una letra inesperada, o un aviso de multa, o discutía con mi mujer, o alguna situación por el estilo) volvía a llamarlo y sin dejarle contestar le decía:

- Eres un hijoputa

Esto me servía de algún modo como terapia y me hacía sentirme mucho más relajado.
Unos meses después, la maldita Telefónica introdujo el servicio de identificación de llamadas, lo cual me deprimió un poco porque tuve que dejar de llamar al "hijoputa".
Pero, de repente, un día se me ocurrió una idea: marqué su número de teléfono y cuando escuché su voz le dije:

- Hola, le llamo del departamento de ventas de Telefónica para ver si conoce nuestro servicio de identificación de llamadas

- No, me dijo el tío grosero, y me colgó el teléfono.

Rápidamente lo volví a llamar y le dije:

- Eres un hijoputa

Un mes después, estaba yo esperando con mi coche a que una anciana saliera de la plaza de aparcamiento del Hipercor. Ésta lo hacía muy lentamente y cuando terminó la maniobra y me disponía yo a ocupar la plaza libre, apareció un Golf GTI negro a toda velocidad y se metió en el hueco que iba yo a ocupar. Comencé a tocar el claxon y a gritar:

- ¡Eh, oiga! ¡que estaba yo esperando! ¡no puede hacer eso!

El tipo del Golf se bajo, cerró el coche y se fue hacia el centro comercial ignorándome como si no me hubiera oído. Yo me quedé completamente frustrado y pensé:

"Este tío es un hijoputa. El mundo está lleno de ellos".
Justo en ese momento vi un letrero de "SE VENDE" en el cristal de atrás del Golf.
Lógicamente anoté el número y me fui a buscar otra plaza de aparcamiento.
A los dos o tres días, vi en mi agenda el número del "hijoputa" y me acordé que había anotado el número del tipo del Golf. Inmediatamente le llamé y le dije:

- Buenos días ¿Es usted el dueño del Golf GTI negro que se vende?

- Sí, yo mismo

- ¿Podría decirme donde puedo ver el coche?

- Sí, por supuesto. Yo vivo en la calle de Don Ramón de la Cruz esquina con Montesa, es un bloque amarillo y el coche esta aparcado justo enfrente de la casa.

- ¿Cómo se llama usted?

- Enrique Juárez

- ¿Qué hora sería la mejor para encontrarme con usted y discutir los detalles de la operación, Enrique?

- Pues yo suelo estar en casa por las noches

- ¿Puedo decirle algo, Enrique?

- Sí, claro

- Enrique, eres un hijoputa de la hostia, y colgué el teléfono.

- Inmediatamente después de colgar anoté el número en mi agenda al lado del otro, pero en este puse el nombre de "hijoputa II".
Ahora tenía dos "hijoputas" para llamar y así estuve durante dos o tres meses, llamando ahora a uno, ahora a otro; hasta que comenzaba a aburrirme un poco.
Me puse a pensar en serio sobre como resolver este problemilla y al cabo de un par de whiskies se me ocurrió algo. Primero llamé al "hijoputa I":

- Dígame

- Hola hijoputa - pero esta vez no colgué.

- ¿Estas ahí todavía, verdad, cabrón?

- Si, hijoputa

- Deja ya de llamarme o…

- Noooooo.

- Si supiera quién eres te rompía la boca, me dijo.

- Me llamo Enrique Juárez y si tienes cojones vienes a buscarme. Vivo en la calle Don Ramón de la Cruz esquina Montesa, en un bloque amarillo, justo en la puerta dónde hay aparcado un Golf GTI negro, sohijoputa

- ¡¡¡Ahora mismo voy para allá!!! Tu sí que eres un hijoputa y ya puedes ir rezando todo lo que sepas. Te voy a matar a hostias

- ¿Sí?.¡Qué miedo me das, hijoputa! y colgué el teléfono.

Inmediatamente llame al hijoputa II:

- Dígame

- Hola hijoputa, y no colgué.

- Cómo te pille algún día...

- ¿Que me vas a hacer, hijoputa?

- Te voy a patear las tripas, pedazo de cabrón.

- ¿Sí?, pues a ver si es verdad, hijoputa. Ahora mismo voy hacia tu casa, y colgué.

Por ultimo, cogí el teléfono y llamé a la policía. Les dije que estaba en la calle Don Ramón de la Cruz esquina con Montesa y que iba a matar a mi novio homosexual en cuanto llegara a casa.
Luego hice otra llamada rápida a "Madrid directo" y les dije que iba a haber una pelea de pandillas en la calle Don Ramón de la Cruz esquina Montesa.
Y entonces me monté en mi coche y me fui para allá a toda leche.
Te juro que es una experiencia que nunca olvidaré. La mayor pelea que he visto en mi vida. Hasta los cámaras de Telemadrid se llevaron lo suyo.

En fin, después de esto, espero que cuando te llame por teléfono me contestes en tono amable.

Ya sabes, no es bueno que yo me irrite.

Anónimo

Sólo muere la mano que te escribe


No son fechas ni historias las horas que abrazamos,
ni siquiera un puñado de palabras
o bandadas de imágenes en el aire elocuente.
Desde mi frente salta el caudal de tu nombre,
y en aquella agua inmóvil que te mira
desde el pasado, vives siempre igual a ti misma,
sin que los años puedan calcinarte.

Esbozo tu perfil de nieve, signos
que el invierno me dicta con su verdad severa.
Risa blanca, abedules, lenta fascinación,
tiempo sin tiempo, días en la noche,
sol que regresa a su hontanar de aromas
junto al fuego domado del refugio.

El mundo se diluye en tu mirada,
la página que quiere conservarte
desde una eternidad que duele y queda.

Sólo muere la mano que te escribe.

JUSTO JORGE PADRÓN

Me basta así



Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

ÁNGEL GONZÁLEZ
PALABRA SOBRE PALABRA

Cenizas

CENIZAS

Hemos dicho palabras
palabras para despertar a los muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.

hemos creado el sermón
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.
Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de la estrella,
frases como olas, frases como alas.

Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles caminos.

ALEJANDRA PIZARNIK
LAS AVENTURAS PERDIDAS - 1958

Yo poeta declaro



Yo poeta declaro que escribir poesía
es decir el estado verdadero del hombre
es cantar la verdad es llamar por su nombre
al demonio que ejerce la maldad noche y día.

El poeta es el grito que libera la tierra
la primera montaña que divisa la aurora
la campana que toca la canción de la hora
el primer corazón que lastima la guerra.

Colocado en vanguardia sin que nunca desate
su unidad con los pueblos su visión del conjunto
el poeta es el hombre que primero está a punto
para hacerse con bríos a la mar del combate.

El poeta es el pueblo que a morir se resiste
en la súbita noche donde todo se olvida.
Donde no hay libertad no hay poeta con vida.
Ningún pájaro vuela donde el aire no existe.

Yo poeta declaro que la cólera es una
cuando hay algo que atenta contra el sol que nos guía.
Languidece el poeta si la tierra se enfría
cuando no hay corazón ni justicia ninguna.

Yo poeta declaro que en el duro camino
del tiempo en el poeta se halla siempre un hermano.
Yo poeta declaro que el poeta es humano
aunque a veces nos haga presentir lo divino.

AGUSTÍN MILLARES
LA ESTRELLA Y EL CORAZÓN - 1949

Desilusión



Aún soy la tierra que pisaste un día
y dulcemente se ablandó a tu paso.
La luna soy que se asomó a tu ocaso
y te ofreció su trémula luz fría.

Bien poca cosa fuí. ¿Es culpa mía
si no te di calor? Dime si acaso
puede ofrecer el aura del fracaso
más que un triste remedo de alegría.

Mas, mira: retornó la primavera;
¿no sientes el milagro de su brisa,
cómo se estalla en brotes y corolas?

Si al mismo corazón que no te espera
se le ha brotado adentro una sonrisa
sangrante como un llanto de amapolas.

Blanca Barojiana

Cómo hacer un soneto en los fogones



Mis querid@ amig@s, nos encontramos en los fogones literarios para
intentar elaborar deliciosos sonetos. Pasemos sin más a la
elaboración de tan suculento platillo. Lo primero: perder el miedo. Al igual que los primeros huevos fritos nos saldrán escachifurciados, así pasará con nuestros primeros sonetos: nos saldrán encorsetados, torpes y como si anduvieran agatas. La rima parecerá grilletes que intentan atar al lector y retorcer sus miembros. Incluso es posible que la gente sufra al leer nuestras primeros sonetos, que le rechinen los dientes, sí. Que lo asuman o que no nos lean. Nuestro primer ingrediente a utilizar: el valor.
Segundo: los sonetos tienen una estructura, que todos conocen, muy
encorsertada. La típica son 14 versos (¡siempre 14, esto es fundamental!), de once sílabas, organizados al igual que un canapé.
Porque el soneto es un canapé: recuérdenlo:
- Primer cuarteto o rebanada de biscuit. Serán cuatro versos
organizados así en la rima ABBA. En esta rebanada ya ha de plantearse
el tema. ¡¡Del cuál no nos saldremos en todo el soneto!!
el soneto es MONOTEMATICO. No olviden esto.
- Segundo cuarteto o lonchita fina de salmón. Recoge el tema de la
rebanada de biscuit, pero le pone un poquito más de sabor, pasión,
amor… mmm… deliciosusss… La rima sigue siendo encorsetada y
jodida: ABBA de nuevo. Aguanten el tipo aquí, hagan acopio de cleenex
para secar sus sudores, amigos. Pero, aunque se les escape la rima:
¡No se salgan del tema bajo ningún concepto!
- Primer terceto. Ya vamos a lo más sabrosito… las glándulas
salivares de nuestro lector deben empezar a llenarle la boquita
justamente aquí. Aquí ponemos un poquiiiito de queso fundido. Sobre
los dos anteriores cuartetos nos elevamos en el tema, lo sublimamos, damos quizá un levísimo y suculento giro, ¡ah, ah, jugamos! cuidado con la rima, pues tendrá que encajar con el segundo terceto. Veamos:
la rima de este primer terceto junto con el segundo: dos tercetos,
seis versos, y riman de a dos como queramos, por ejemplo: CDE CDE o
bien CCD DEE.. aquí va a gusto del cocinero.
- Segundo terceto o ¡¡estrofa final!! Mon Dieu! aquí hay que coger
al lector o comensal directamente por las pelotas y hacernos con él: sumergirlo en la pena, en el llanto, en la penumbra, en la dicha o el gozo, ¡en lo más elevado del tema que hayamos elegido! No hay que tener piedad con el lector, amigos, él espera ALGO fuerte de nosotros y se lo vamos a dar. Suéltense el pelo aquí, no teman ser exagerados, ni cursis, ni violentos: ¡todo está permitido siempre que sea muy sabroso! Este terceto final recogerá todo el tema que hemos venido señalando y lo alzará como una aguja en una catedral gótica: será una filigrana que se clave en el cielo, un mazazo en la mente de nuestro comensal, arrancará un leve suspiro de placer al inundarle la boca de un exquisito sabor inigualable. Hemos deasegurarnos de que cuando haya tragado ese ú ltimo bocado, el lector sea nuestro. Concéntrense en el último verso: es el fundamental.
¿Qué tal una pizca minúscula de caviar del Caspio con unas gotitas
de champán francés?
Recuerden sobre todo, amigos: que el soneto tiene SOLO UN TEMA. Lo nuestro no es un cocido madrileño, ni una chuletada, ni un plato con muchas calorías. Es corto, ligerísimo, altamente digestivo, con muy pocos condimentos, pero busquemos la manera de hacer una
delicatessen.
Hasta la próxima sesión. Dejen los fogones limpios, por favor.
Blanca Barojiana