jueves, 14 de febrero de 2008

Todo pasó


Ya pasó, ya pasó, ya pasó…

Ahora estate tranquilita, descansa.

Sí, ya sé que te duele, pero espera a que el calmante te haga efecto.

Sana, sana, culito de rana, si no sana hoy sanará mañana. Viste, a qué te encuentras mejor.

¿Qué? Bueno, sí, se va inflamando la parte izquierda de tu cara, es normal luego de todo lo que te manipularon la encía.

¿Estás floja? ¿eso es lo que me estás diciendo?

Claro, por eso te repito que te mantengas recostada mi niña. Así, la sensación extraña de tu cabeza será más llevadera.

Anda preciosa que este dolor ya es para curarse, entonces es bueno.

Dame tu mano aprieta si quieres, no hables que te molesta el hacerlo.

Mentalmente repite conmigo: “Mi boca se llena de saliva agradable y fluida como el agua” Ya sé lo que te gusta el agua, por eso te lo digo

¿la tienes? Vale.

Ahora otra: “La cicatrización y hemostasia en mi cuerpo es perfecta y rápida”.

Sí, me las enseñó José María y ya conoces su proverbial sabiduría.

Ve repitiéndolas y te sentirás mejor.

Te las voy a apuntar, y las pongo aquí en la estantería, con letras grandes para que puedas leerlas desde ahí. Eso es.

Ahora todo consistirá en ponerte bien lo antes posible. Y así va a ser, ya lo verás.

¿Sabes? Todas las veces que sonó el teléfono, eran tus amistades para interesarse por ti. Te quieren y desean saber cuándo pueden venir a acompañarte.

Vale, sí, a partir de mañana, así lo diré.

Desde la península también llamaron Blanca y Emilio ¡qué cariñosos!

Y por supuesto tus dos hijos que no pudieron venir y tus hermanos.

Mamá ya no se da cuenta de nada. Mejor.

¡Qué lindo el canario que te regalaron los chicos! Viste, tu hijo Dan vino para estar contigo y quiere dejarte este hermoso canario, en nombre de los tres, para que te alegre con su canto que es como la brisa en un día soleado.

Se llama Taburiente, pero lo abreviamos en Tabu ¿a que es simpático el nombre?

¿Por qué me miras con esa cara? ¿No me reconoces?

Soy yo, o sea, tú.

¿Qué no lo comprendes?

Pues verás, tú eres la niña y yo la niña grande que te está cuidando.

¿Quién mejor que yo-tú misma para sanarte?

Así, así, siente mi abrazo de osito mimosín.

AIHG

Febrero 2008