lunes, 14 de septiembre de 2009

LA HUERTA DE LOS DESEOS Y LA PLAZA SANTA ANA



Es en esta plaza

Dónde hacemos

La Huerta de los Deseos

Y cual hortelanas

Nos dedicamos a ello

Con total respeto.

Surgen las palabras

Como catarata

Que abre la garganta

Y la deja en alma

De aciertos y desconciertos

Por parto rápido

Que emana en el momento.

Son propicias las horas

Que dedicamos a ello

Sin prisa, con calma

Las palabras pasan,

Tan rápido como el viento,

Que discurren gozosas

Estremeciendo el eco.

© ANA I. HERNÁNDEZ GUIMERÁ

22 de Agosto 2009

NO ENTRES TRANQUILO EN ESA BUENA NOCHE


No entres tranquilo en esa buena noche,

La vejez debería arder y renegar del final del día,

¡rabia, rabia contra la muerte de la luz!

Aunque los hombres sabios en su final saben que la oscuridad es lo correcto

porqué sus palabras no forjaron ninguna luz, ellos

no entran tranquilos en esa buena noche.

Hombres buenos, las últimas oleadas, llorando por cuán brillantes

sus frágiles obras podrían haber bailado en una bahía verde,

¡rabia, rabia contra la muerte de la luz!

Hombres salvajes que cogieron el sol y le cantaron mientras volaban

y aprenden, demasiado tarde, que de este modo le ofendían,

no entran tranquilos en esa buena noche.

Hombres solemnes, cerca de la muerte, que ven con vista cegada

ojos ciegos que podrían irradiarse como meteoritos y ser alegres,

¡rabia, rabia contra la muerte de la luz!

Y tú, mi padre, allí en la triste altura,

maldice, bendíceme ahora con tus lágrimas feroces, te ruego.

No entres tranquilo en esa buena noche.

¡Rabia, rabia contra la muerte de la luz!

DYLAN THOMAS

Traducido por Fermín Villar