Recuerdo la noche triste
Convertida en mar y playa.
Los muertos lloran su pena,
Los muertos del agua clara,
El largo sueño velado
Por kilómetros de plata.
Aún se endurecen las manos
Con esqueletos de drizas
Y sueñan con aquel barco
Que sangra por sus heridas,
Aquel compañero muerto
O aquella dulce sonrisa.
Los ojos, vacíos; los huesos,
Sedientos de tanta sal,
Van llorando su lamento
Llenando la oscuridad...
Navegan eternamente
Condenados a la paz.
Su canto respira muerte
Y la voz que de ellos sale
Se hace agonía de nieve
¿Quién nunca oyó estos cantares?
¿Quién aquél loco impasible
No compadeció sus males?
Recuerdo la noche triste
Convertida en llanto de algas:
Los amores ya imposibles
Salieron de madrugada.
Desnaufragaron los blancos,
Sólidos huesos de plata.
De la mar se despertaron
Por volver a combatirla...
Desnaufragaron el barco,
Desnaufragaron la vida
Y aun estando en el Infierno
Con Satanás volverían.
Su canto escuché a lo lejos
El silencio rellenando;
Dividido en dos el tiempo
Poblaron de mar los campos
Y de oro, esponjas y perlas
Los árboles adornaron.
Recuerdo la noche aquella
Y su eterna madrugada:
Los muertos lloran su pena...
Los muertos del agua clara...
Don Alvaro de Bazán, el Magnífico
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