lunes, 7 de abril de 2008

En Los Cármenes





De tus rojos labios, tomar quisiera
El dulce néctar, de tu risa loca,
Y saboreando el placer de tu boca,
No me importaría, que la muerte viniera.

Aún muerto..., mi rígido cuerpo
Se negaría a dejar de mirarte,
Ni una hora, ni siquiera un instante.

Cuando la lápida oculte mi cuerpo,
Y mis ojos lloren al no contemplarte,
Veré como llegas..., con los ojos abiertos.

2 comentarios:

EMMuñoz dijo...

Gracias por recordarme, Anais.

Con todo mi cariño.

Emilio.

Anaís dijo...

Nunca te olvido, mi querido niño manchego.
Muchos besos