domingo, 1 de marzo de 2009

Déjame, dame, dime…


Déjame mirar tu cara

y seguir perdida.

Dame un buche de tu voz

y nacerán volcanes en mis ojos.

Dime qué ves en mi risa

y te diré mentiras.

Déjame, dame, dime…

Saltaré sin red

sin prudencia ni recato.

Libera mi soledad

preñada de tiempos

rellena de silencios.

En noches así

resurgen los desquieros,

construidos como tela de araña,

en los que ahora habito

mientras sueño

el no querer queriendo

la oscuridad de la luz.

© AIHG

Febrero 2009

Pintura de Alicia Abatilli

2 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

Gracias por tu ofrenda.
Hermosa poesía.
Te dejo un abrazo.
Alicia

Anaís dijo...

Me gusta que te guste. Fue escrita desde lo más profundo, rememorando tiempos pasados, y con total amor del de verdad.
Besos ofrendados